• La neurocientífica noruega confirma en un estudio que la escritura a mano mejora la inteligencia y la memoria de los pequeños. Rechaza la digitalización completa de las aulas que, según cuenta, ya ocurre en su país

Audrey van der Meer, neurocientífica de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, observa con preocupación cómo en su país muchos colegios han optado por una enseñanza casi totalmente digital en la que los teclados sustituyen a los lápices y los cuadernos. Los niños aprenden mecanografía, pero apenas practican la escritura manual. El resultado, a su juicio, puede ser desastroso para las nuevas generaciones de estudiantes, privados de un estímulo fundamental. En su último estudio, la investigadora confirma que ejercitar la cursiva no es prescindible, ya que mejora el aprendizaje y la memoria de los niños. Para ello, echó un vistazo a lo que pasa en el interior del cerebro de los pequeños cuando están inmersos en esa tarea.

-¿Cómo fue el experimento?

-Medimos la actividad eléctrica del cerebro con una red de sensores que consta de 256 electrodos mientras niños de 12 años y adolescentes escribían palabras presentadas visualmente con su dedo índice derecho y con un lápiz digital en una pantalla táctil, o las dibujaban. Las palabras diferían en dificultad, algunas eran muy concretas como zapato y paraguas, y otras más abstractas como familia, amigos y cumpleaños.

-¿Qué es lo que vieron?

-En comparación con cuando se escribe en un teclado, el cerebro de los adultos y los niños es mucho más activo cuando se escribe a mano o se dibuja. Parece que la producción de intrincados movimientos de la mano cuando se usa un bolígrafo y el aumento de la participación sensorial que lo acompaña producen más actividad en las áreas sensoriomotoras del cerebro, lo que facilita que las personas aprendan y recuerden. ¡Al escribir o dibujar a mano, le da a su cerebro un verdadero desafío!

-Cree que incluso es positivo escuchar cómo el lápiz se desliza por el papel, ¿por qué?

-Además de ver lo que está creando y de sentir el bolígrafo en la mano garantizando la presión suficiente en la superficie, escuchar los sonidos del raspado del lápiz implica un sistema sensorial adicional y activa otra parte de su cerebro.

-¿Qué ocurre si dejamos los bolis y los cuadernos?

-Al no practicar la escritura en cursiva y el dibujo, no estamos desafiando adecuadamente a nuestro cerebro y corremos el riesgo de que no alcance su máximo potencial en términos de aprendizaje. Esto puede tener repercusiones en el rendimiento académico. También corremos el riesgo de criar una generación de niños que no puedan escribir una lista de la compra, un diario o una carta de amor.

«Los niños pueden empezar a escribir a los 6 años»
-¿A qué edad deberían empezar los niños pequeños a escribir?

-Los niños pequeños en la guardería deben colorear, usar su agarre de pinza para colocar objetos pequeños y piezas de rompecabezas en una tabla y practicar sus habilidades motoras finas que requieren una coordinación precisa de cabeza, ojo y mano. Cuando comienzan la escuela a los 6 años, deben saber cómo sostener un lápiz y pueden comenzar a practicar la escritura cursiva. No estoy diciendo que sea una tarea fácil, o que no requiera mucho esfuerzo y resistencia, pero es una habilidad importante de dominar porque estimula el desarrollo del cerebro.

Fuente ABC

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