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Enseñar técnicas de autocontrol a los niños es uno de los mejores regalos que podemos hacerles. De hecho, el autocontrol es una de las habilidades más importantes para la vida ya que no solo les ayuda a regular y gestionar mejor sus emociones, sino que puede convertirse en un predictor del éxito en la adultez. Así lo demostró un estudio realizado en la Universidad de Stanford en el que se comprobó que los niños que desarrollan el autocontrol desde edades tempranas se convierten en personas más independientes, capaces de afrontar las dificultades y lidiar mejor con los fracasos.

Afortunadamente, existen diferentes técnicas de autocontrol para niños con las que podemos enseñarles a controlar sus impulsos, gestionar sus emociones y desarrollar la atención plena desde pequeños. Tal es el caso de la técnica de la rana.

¿En qué consiste la técnica de la rana?

La técnica, desarrollada por Eline Snel en su libro “Tranquilos y atentos como una rana. La meditación para niños…con sus padres”, no es más que un método de meditación sencillo especialmente diseñado para los más pequeños de casa. Su objetivo es enseñar a los niños a tomar conciencia de su cuerpo y emociones para que sean capaces de expresar lo que sienten de manera asertiva, a la vez que les enseña a estar plenamente presentes en el aquí y el ahora.

Sin embargo, estos no son sus únicos beneficios. La técnica de la rana también es una herramienta excelente para:

  • Desarrollar la atención y la concentración infantil.
  • Expresar las emociones de manera más abierta y asertiva.
  • Mejorar la memoria, el pensamiento abstracto y el aprendizaje.
  • Reducir las respuestas impulsivas promoviendo un comportamiento más reflexivo.
  • Ayudar a los niños a conciliar el sueño y disfrutar de un descanso reparador.
  • Fomentar relaciones sociales más sanas y desarrolladoras.
  • Mejorar la capacidad de comunicación infantil.

La técnica de la rana en 5 pasos

1. Explícales a los niños en qué consiste la técnica
Un paso fundamental al aplicar la técnica de la rana consiste en explicar a los niños en qué consiste este ejercicio y los beneficios que les aportará. Es importante que los pequeños no se sientan forzados a aplicar la técnica ya que la percibirán como un castigo y, en vez de aprender a relajarse, es probable que terminen frustrándose. Puedes decirles, por ejemplo: “Vamos a jugar ahora a que eres una rana y tienes que conseguir quedarte quieto como ellas hacen. Yo te iré guiando y al terminar, notarás que te sentirás más relajado y tranquilo. ¿Te apetece probar?”.

Técnica rana autocontrol infantil

2. Pídeles que imiten la postura de la rana
Para empezar, pide a los niños que imiten la postura de una rana. Para ello, deben sentarse preferentemente en el suelo con la espalda recta, los brazos a ambos lados del cuerpo y las piernas cruzadas delante del cuerpo. De esta manera estarán adoptando una postura cómoda, lo que les permitirá concentrarse con más facilidad en el ejercicio, a la vez que mejorará su capacidad respiratoria. Para añadir una dosis de entretenimiento al ejercicio puedes pedir a los niños que imaginen que están en un bonito lago y describir la vegetación y algunos detalles del entorno para que les resulte más fácil recrear el lugar.

3. Invítales a ser conscientes de su propio cuerpo
Una vez que los niños se hayan acomodado, pídeles que se queden quietos en esa posición como haría una rana. Incítales a que observen lo que sucede a su alrededor y a que concienticen las sensaciones que perciben. ¿Sienten el aire sobre su piel? ¿Escuchan tu voz? ¿Son conscientes de su respiración? ¿Pueden percibir el suelo bajo sus pies? La idea es que los pequeños focalicen su atención al momento presente y sean capaces de abstraerse de todas las interrupciones del medio.

4. Motívalos a respirar como una rana
Cuando notes que los niños empiezan a concentrarse, pídeles que respiren como si fuesen una rana. Invítales a tomar aire lentamente por la nariz mientras inflan la barriga y que lo suelten suavemente por la boca mientras se desinfla. Para ayudarlos a concentrarse en su respiración, pídeles que pongan sus manos sobre el abdomen para que puedan sentir los movimientos de su barriga mientras se infla y desinfla. Este sencillo gesto, les hará estar más pendientes de su propia respiración.

5. Hazlos conscientes de sus emociones
En este punto, cuando los niños empiecen a relajarse, centra la atención en sus emociones. Pídeles que reflexiones sobre lo que están sintiendo en ese momento, ¿son emociones positivas o negativas? Si se trata de sentimientos negativos, invítalos a que los dejen ir mientras siguen centrados únicamente en su respiración y el movimiento de su barriga.

Una alternativa lúdica a la técnica de la rana consiste en pedir a los niños que en vez de sentarse tranquilamente se pongan en cuclillas y salten como una rana. Tras unos saltos, puedes pedirles que paren, respiren profundamente y se concentren en sus sensaciones.

También puedes combinar la técnica con otros ejercicios útiles como el método “un lugar seguro” al que los niños podrán trasladarse de forma imaginaria en cualquier momento. El método podrán utilizarlo cuando se sientan frustrados, tristes o simplemente cuando quieran relajarse o conciliar el sueño.

Fuente: Etapa Infantil

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