Algunas madres se preguntan ¿Por qué vacunar a mi hijo si generalmente los niños no experimentan una enfermedad grave por COVID-19? La realidad es que una vacuna contra la COVID-19 puede evitar que los niños contraigan y propaguen el virus.

Si tu hijo se contagia con la COVID-19,,la vacuna podría evitar que se enferme gravemente o que sufra complicaciones a corto o largo plazo. Los niños con otras afecciones médicas, como obesidad, diabetes y asma, podrían tener un mayor riesgo de enfermarse de gravedad.

Recibir una vacuna contra la COVID-19 también puede ayudar a que tu hijo no falte a la escuela y a que pueda jugar y participar en deportes, así como en otras actividades grupales, de forma más segura.

Por su parte, las sociedades venezolanas de Pediatría e Infectología han manifestado su apoyo a la vacunación en niños y adolescentes con las vacunas de Sinovac y Sinopharm, ambas desarrolladas en china contra la covid-19.

Estos anuncios se basaron en los resultados que han publicado ambos laboratorios sobre la seguridad de sus vacunas de covid-19 en ensayos clínicos de fase 1 y 2. También en la experiencia de otros países de la región, como Argentina y Chile, que ya iniciaron su proceso de vacunación infantil.

Diversos estudios han demostrado que los niños y adolescentes transmitan la enfermedad, a pesar de que en la mayoría de los casos desarrollan cuadros leves de covid-19. También se han reportado casos de covid-19 grave y severo en niños, que pueden desarrollar procesos de inflamación multisistémicos.

En algunos países ha aumentado la proporción de casos en niños y adolescentes. A medida que avanza la vacunación de adultos en cada país, los niños y adolescentes se convierten en la mayoría de la población susceptible y quedan expuestos a la enfermedad. Con el reinicio de clases presenciales en buena parte del mundo, incluyendo en Venezuela, la vacunación de niños y adolescentes con vacunas seguras y efectivas toma más importancia.

La vacuna de covid-19 desarrollada por el laboratorio chino Sinopharm es la vacuna que más se ha aplicado en Venezuela, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Esta vacuna tiene autorización de la Organización Mundial de la Salud para su uso de emergencia.

Los ensayos clínicos de fases 1 y 2 se hicieron con voluntarios de entre 3 y 17 años que no tuvieran historial de infección previa con el coronavirus SARS-CoV-2. El ensayo, aleatorio y doble ciego, se hizo entre agosto y septiembre de 2020 y sus resultados fueron publicados en The Lancet.

La fase 1 incluyó a 288 participantes divididos en dos grupos: los que recibieron placebo y quienes recibieron la vacuna. En la fase 2 fueron 720 participantes, divididos en los mismos grupos. Los participantes recibieron tres dosis de placebo o de la vacuna, dependiendo del grupo en que fueron asignados.

. ¿Cómo funcionan estas vacunas?

Las vacunas de Sinopharm y Sinovac son muy similares. Ambas fueron desarrolladas con la tecnología de virus inactivado. Los desarrolladores cultivaron una cepa de SARS-CoV-2 en células vero (un linaje de células de riñones de monos verdes).

Una vez que el virus se replicó lo suficiente, utilizaron el químico beta-propiolactona para inactivarlo. Con esto, el virus es incapaz de infectar y replicarse. Luego le añadieron un adyuvante para estimular una respuesta del sistema inmunológico.

La vacuna de virus inactivado no produce infección, el virus inactivado no puede replicarse en el organismo, pero sí puede generar una respuesta inmune.

4. ¿Cuáles países están usando las vacunas de Sinopharm y Sinovac en niños?

Varios países ya iniciaron la vacunación de niños y adolescentes con estas dos vacunas. Algunos de ellos son:

“Es poco probable que la sola vacunación en adultos frene la cadena de transmisión del virus en la comunidad. Los datos recientemente publicados muestran que los niños y adolescentes están ahora propagando la enfermedad en sus comunidades y hogares, por lo cual se debe iniciar la vacunación en estos grupos etarios a la brevedad posible”, señala un comunicado publicado el pasado viernes 29 de octubre.

Mitos y realidades

El Dr. Frank Belmonte, director médico del Advocate Children’s Hospital, responde a algunos mitos comunes que los padres pueden haber escuchado.

Mito: Los jóvenes no necesitan recibir la vacuna contra el COVID-19. Los niños no contraen COVID-19 y, si lo hacen, es leve.

Realidad: Los niños pueden contraer COVID-19 y lo están haciendo. A millones de niños se les ha diagnosticado la variante delta, y más niños están siendo hospitalizados con infección grave por COVID-19 de lo que se vio en las primeras etapas de la pandemia.

Además, una afección relacionada con el COVID-19, llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, es potencialmente mortall.

Mito: La vacuna contra el COVID-19 afecta la fertilidad.

Realidad: No hay evidencia de que la vacunación contra el COVID-19 cause una pérdida de fertilidad. Muchas personas han quedado embarazadas después de recibir la vacuna contra el COVID-19, incluidas algunas personas que se vacunaron durante los ensayos clínicos de la vacuna contra el COVID-19.

Mito: Mi hijo ya tuvo COVID-19, por lo que no necesita vacunarse.

Realidad: Todas las personas elegibles deben recibir la vacuna, independientemente de su edad o de si ya tuvieron COVID-19. Esto se debe a que los expertos aún no saben por cuánto tiempo una persona está protegida de enfermarse nuevamente después de recuperarse del COVID-19. También es posible, aunque poco frecuente, que alguien pueda infectarse nuevamente con COVID-19, incluso después de recuperarse. Hable con el médico o pediatra si no está seguro de cuánto tiempo deben esperar usted o su hijo para vacunarse después de recuperarse del COVID-19.

Mito: Mi hijo no puede recibir la vacuna contra el COVID-19 antes o después de recibir otra vacuna.

Realidad: Nuestros pediatras recomiendan a los padres que consideren la posibilidad de vacunarse contra el COVID-19 y otras enfermedades en la misma visita. No hay necesidad de esperar entre una vacuna y otra. Los datos han mostrado que los efectos secundarios de las vacunas, así como la forma en que nuestro cuerpo desarrolla anticuerpos para cada vacuna, son generalmente los mismos cuando se administran solas o simultáneamente.

Mito: Mi hijo podría tener una reacción alérgica grave a la vacuna.

Realidad: Entre los millones de personas que recibieron la vacuna, incluidos los niños, las reacciones alérgicas han sido increíblemente bajas. El personal que aplica las vacunas hace que su hijo se quede 15 minutos después de la aplicación para asegurarse de que esté bien.

Las reacciones posteriores a la vacuna incluyen dolor en el brazo, fiebre baja, fatiga y dolores musculares: nada que dure más de un día o dos.

Mito: Las vacunas contra el COVID-19 alterarán el ADN de mi hijo.

Realidad: La forma en que se elaboró la vacuna no se dirige al ADN de adultos o niños, por lo que no puede afectar ni cambiar el ADN de una persona.

Las primeras vacunas contra el COVID-19 en llegar al mercado fueron las vacunas de ARN mensajero (ARNm). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las vacunas de ARNm funcionan brindando instrucciones a las células del cuerpo sobre cómo producir una proteína que desencadene una respuesta inmunitaria. La inyección de ARNm en su cuerpo no interactuará ni hará nada al ADN de sus células. Las células humanas metabolizan y eliminan el ARNm poco después de terminar de seguir las instrucciones.

Mito: Mi hijo contraerá COVID-19 por recibir la vacuna.

Realidad: No hay ningún virus activo dentro de la vacuna, lo que hace imposible que su hijo contraiga la enfermedad a partir de la vacuna. La vacuna contra el COVID-19 protegerá a su hijo, no lo infectará.

Mito: Recibir la vacuna contra el COVID-19 significa que mi hijo puede dejar de usar mascarilla y de tomar precauciones contra el coronavirus.

Realidad:Se recomienda el uso de mascarillas, tanto para quienes están completamente vacunados como para quienes no lo están.

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