El tricolor resplandece sobre el horizonte y sus colores resplandecen sobre lo audaz.

Hey… ¿Recuerdas el pasado? Incluso si nunca lo vivimos, de alguna forma sabemos de él gracias a las personas que vivieron para contarlo. Hay varios casos, sucesos abiertos y acontecimientos elocuentes que han tomado pie a través de la humanidad, pero incluso si estas mismas llevan por igual el nombre de “ocurrencias significativas”, la mayoría no llegan a resaltar más que otras de la misma proporción.

En las tierras teñidas por el oro y el verde cada país cuenta su historia, esto junto a sus personajes y las anécdotas llenas tanto de verdad como misticismo. Las personas comunes junto a sus ocurrencias del día a día fueron llevadas por el camino de la valentía hasta alcanzar lo que eran sus logros, teniendo así como principal consecuencia el ser recordados hasta el día de hoy por lo que hicieron por nosotros como pueblo.

Entre todas estas experiencias destaca la vida del venezolano Francisco de Miranda, una vivencia que se desarrolló entre la intriga de los conflictos bélicos y conspiraciones al marco de guerras a favor de la libertad. Una vida que se camufla entre la interfaz de una novela de caballería y un filme de sucesos sin fin, esto para tristemente terminar en un encierro injusto y traicionado por sus compatriotas.

Napoleón Bonaparte lo llamó «Un Quijote sin locura» en una ocasión, y no es para menos ese hipocorístico. Miranda participó en la Independencia de Los Estados Unidos, la Revolución Francesa y la Independencia de Venezuela como pieza fundamental sin pasar desapercibido, esto mientras sus ideales políticos sirvieron para influir a Simón Bolívar y a otros patriotas, personas quienes respaldaron su idea por la emancipación de las colonias adyacentes y a su vez la creación de la Gran Colombia.

Más que eso, Miranda navegó entusiasmado por metáfora de libertad, escribiendo así en la popa del transcurso su propia historia. Su persona viajó por lugares y aproximaciones que hoy en día son considerados como la cuna de la civilización occidental, lugares que destacan por su vendimia, paisaje, arte y sociedad. Ahí en esos momentos escribía prolíficamente mientras viajaba hasta llegar a la última esquina del universo, en las cartas se encuentra la lucidez de su destino ya hecho y la lucidez de su desahogamiento que por ahora no estaba hecho, esto a las orillas de ser vigilado siempre por ser acusado por algunos de su relativa envidia y traición.

Gracias a esas letras podemos entender mucho de lo que pensaba y hacía cualquier héroe de su época. Miranda era sin ninguna duda un apasionado y peligroso romántico con ideas libertarias e independentistas válidas para cualquier época. Por eso es que su nombre aparece en el Arco del Triunfo en París y su retrato se encuentra en la Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles. Miranda fue, es y va a ser un personaje de nuestra historia como humanidad que siempre va a estar presente para recordarnos cual importante es la libertad y como nada es comparable a tenerla.

Venezuela siempre tendrá a Miranda como las uvas a las tierras fértiles.

Daniela Albornoz 5to Año

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